Hay una cosa más difícil que escribir un cuento: escribir solo su última línea.
Una frase que llega cuando ya todo ocurrió. Cuando el lector cargó con los personajes, con la tensión, con lo que se perdió. Esa línea —la última— es la que cierra, la que retumba, la que no se olvida.
Esta semana no tienes que escribir el cuento. Solo tienes que escribir ese momento final.
Tu consigna
Escribe la última línea de un cuento que no existe.
Solo esa frase. Todo el cuento —sus personajes, su misterio, su pérdida, su extrañeza— tiene que sentirse en esas palabras. El lector no sabe lo que pasó antes. Y aun así, tiene que importarle.
Límite: 25 palabras.
Restricción: No puede empezar con «Y entonces…», «Finalmente…» ni «Al final…». Debe sonar como si algo acabara de ocurrir que no vamos a leer nunca.
Algunos ejemplos para encender el motor
- Cuando encontraron las llaves, la casa ya no estaba.
- Guardé su nombre donde guardo las cosas que no me pertenecen.
- Era la tercera vez que lo enterraban, y la última que él lo permitió.
No tienes que imitar el tono. El tuyo puede ser gracioso, triste, inquietante o absurdo. Lo que importa es que esa frase llegue sola, como si cerrara algo que el lector no leyó pero de alguna manera ya vivió.
Taller de escritura creativa en Madrid
Desarrolla tu escritura con ejercicios narrativos, lectura y retroalimentación en un grupo presencial en Madrid centro.
[Descubre el taller en Madrid →]
