Ejercicio de escritura creativa: La mentira visible

ejercicio de escritura creativa

En este ejercicio de escritura creativa, “La mentira visible”: una práctica de escritura corta y divertida para descubrir cómo el subtexto sostiene el conflicto. Ideal para todos los niveles y perfecta para ejercitar la escritura.

Qué trabajarás

  • Entrenarás el subtexto: lo que callan empuja la trama y mantiene viva la curiosidad.
  • Afilarás el conflicto sin discursos: tensión clara, emoción implícita; menos explicación, más impacto. Así mejoras la narrativa sin subrayar.
  • Ajustarás el ritmo con silencios, cortes y acción concreta para guiar la atención.
  • Fortalecerás voz y verosimilitud en una escena creíble que respira por sí misma.
  • Refuerzas hábito: ejercicios de escritura suman páginas cada semana.

Pasos del ejercicio

  1. Prepara el terreno: Elige dos personajes con relación asimétrica. Define la verdad incómoda y la mentira social que dirán. Fija un objetivo para cada uno. Anota un límite moral que uno no cruzará.
  2. Escena única (300 palabras): Lugar concreto; abre con acción. Prohíbe pensamiento explícito y nombres de emociones. La verdad solo aparece en gestos, objetos y subtexto. Da un “tic” a cada personaje.
  3. Vuelta de tuerca: A mitad de escena, introduce un dato que contradiga la mentira. No lo expliques; deja que el ritmo y las acciones lo revelen. Cierra el párrafo cuando el pulso suba; evita explicar motivos.

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Comentarios

11 respuestas a «Ejercicio de escritura creativa: La mentira visible»

  1. Avatar de marcelo
    marcelo

    Aumento

    Buenos días jefe, saludo Nacho al ingresar y fichar en la fábrica, en el reloj de control, cabizbajo, pues la discusión sobre su aumento de sueldo el día anterior no había concluido en los mejores términos, ni en un acuerdo educado.

    Al fin, ¿estas son horas de llegar? Lo increpo el jefe, con sarcasmo, resaltando que habían pasado 30 segundos del horario de ingreso pautado, para el comienzo de jornada.

    Nacho: si jefe, es que estuve pidiendo para el autobús y se tardó en llegar la ayuda –

    jefe: entiendo, llegaste a Trump para obtenerla?-

    Nacho: pus ahí está, se demoró con su jefe del tesoro -.

    jefe: me estas tomando por idiota –

    Nacho: como dice Ud.: «funciona nuestro feedback», ayer me fui yo pensando en eso….

  2. Avatar de El Kevin
    El Kevin

    Los Pequeño Presentes
    El reloj da las 8:30 pm, Tulio se dirige a la universidad buscando a su tutor de tesis, mientras en su cabeza le pide a Dios el visto bueno de su trabajo.
    En la entrada, una voz lo detiene.
    –¡Compadre Tulio! —grita Francisco, mientras sostiene un ramo de flores y una bolsa con unos bombones.
    –Hola Pancho, ¿Qué haces aquí?
    Francisco con una sonrisa, agarra firmemente su ramo de flores mientras procede a darle un apretón de manos a su amigo.
    –Estoy aquí esperándote a vos vago, ¿Qué paso con tu tesis? — resalta Francisco con su típico acento quiteño de barrio popular.
    –Estoy en eso, esperando a que me revise mi tutor, ahorita anda en las aulas de Educación Inicial—comenta Tulio, mientras mira el pequeño presente.
    Entonces Tulio, en tono serio dice –¿Sigues detrás de esa man de inicial…la Graciela? Tú siempre me dijiste que no te interesaba el amor y que solo querías trabajar y estudiar.
    –Sí, eso …el estudio y el trabajo duro—responde Francisco con su voz entre cortada.
    –¿Quieres acompañarme donde el profe?—dice Tulio
    –Claro, así anoto lo que diga para ayudarte.
    Ambos caminan por los oscuros pasillos de la universidad, Tulio recuerda que a esta hora solo quedan profesores, guardias y conserjes.
    Al llegar al aula del tutor, Tulio golpea la puerta, pero nadie responde.
    Tulio mira su Whatsapp y dice—Al parecer no hubo clases.
    Francisco se queda quieto y deja las flores en una silla del pasillo, una de las flores cae al suelo.
    Tulio ojea los otros cursos, mientras Pancho mira la silla vacía, recoge la flor y la guarda en su bolsillo.
    –Ya nada, mañana será—dice con la voz quebrada.
    Ambos salen, sin mirar atrás.

    1. Avatar de MARY MENDEZ
      MARY MENDEZ

      Me gusta la historia, habla de cómo muchas veces las emociones más profundas se esconden detrás de actos cotidianos, y cómo el miedo al rechazo o a romper una imagen de uno mismo puede llevar a vivir en negación. También muestra la importancia de la amistad como espacio seguro, aunque no siempre se digan las verdades completas. Pienso que muestra lo implícito del ejercicio.

  3. Avatar de Carolina Lizarazo Torres
    Carolina Lizarazo Torres

    La foto que tomó no le convencía. Hizo un cambio de pose, giró el cuerpo hacia un lado y llevó el dorso de la mano hacia la barbilla. Entreabrió los ojos para resaltar las flamantes pestañas de escoba, y dibujando un coqueto beso con los labios, le dio clic a la selfie definitiva. Antes de que llegara el café, se contempló con un aire de victoria y la subió a su cuenta de redes. Al ver que iba tarde para la entrevista, tuvo que terminar la bebida con rápidos sorbos que le dejaron una quemazón en la lengua.
    — ¿Amalia Delgado? Le dijo alguien que estaba detrás, mientras esperaba el ascensor.

    — ¡Cuanto tiempo!, contestó Amalia, cuando la reconoció. ¿Qué haces aquí?

    — Mi oficina queda en el segundo piso, respondió Lorena, una mujer que lucía ropa gastada, pero con un semblante especialmente joven. — Soy la asistente ejecutiva del departamento de ventas de una Compañía de muebles, dijo orgullosamente.

    — ¿O sea, trabajas como secretaria?

    — Es algo más que eso… respondió con un aire de resignación. — Por cierto, te sigo en las redes, te ves regia, ¿aunque te hiciste algo en los labios cierto? Se ven diferentes.

    Amalia sintió una opresión física en el pecho, que le impidió responder. Sin saber cómo sortear el inesperado encuentro con su ex compañera de colegio, de quien no se explicaba por qué se veía tan joven y natural, se despidió con una forzada sonrisa, con la excusa de que la esperaban para una sesión de fotografía.

    Esa noche, la imagen de Lorena no se despegó de su mente. Le bastó verla para comprender lo que realmente había sido su vida hasta ahora. Cogió su teléfono para repasar las fotos que se había tomado en el día, y mientras las lágrimas caían sobre la pantalla, se quedó dormida.

  4. Avatar de Susana Restrepo
    Susana Restrepo

    Daniel se frotaba las manos desesperadamente, como si hubiera algo mal con ellas.

    – ¡No se va a quitar, nunca va a desaparecer!

    – ¡Tu estabas ahí! Sabes que no podía simplemente salirse con la suya, ¡debía pagar por lo que le hizo! – Dijo Daniel.

    – ¿Debía pagar por lo que le hizo? ¿Eras tú quien debía decidir cuál sería su castigo? ¿Crees que a eso se le llama justicia y que tienes un derecho moralmente superior por haber sido quien sufrió más de los dos? Mírate, ahora son iguales, ¿qué los diferencia de las bestias?

    Daniel continuaba frotándose las manos. Tal vez quien lo acusaba tenía razón, tal vez no era suya esa vida para quitarla, así como no lo es la vida de nadie para ser tomada.

    – Yo… Yo no… – Trató de responder Daniel. – Yo no podía simplemente dejar que siguiera por ahí respirando. ¿No entiendes? – Dudó por un momento. – Ahora estoy realmente solo en el mundo.

    – Este ya no es tu mundo, Daniel. Dejará de serlo cuando el guardia venga por ti y te lleve por un último paseo. No. Dejó de serlo cuando lanzaste un puño tras otro y no paraste hasta que estuviste satisfecho con lo que habías hecho.

    Los pasos del guardia empezaban a escucharse cada vez más cerca, y mientras más se acercaban, más frotaba Daniel sus manos, como si tratara de limpiar una mancha que no podía ser percibida a simple vista.

    – No te atrevas a oponerte por la fuerza, sabes que lo mereces.

    Daniel callaba mientras veía sus manos. Las había frotado tanto que ya no se sentían como suyas. Cuando el guardia por fin llegó a su celda, Daniel le dio una mirada de resignación al espejo, y por un instante creyó ver que este le dedicaba una sonrisa de vuelta.

    1. Avatar de MARY MENDEZ
      MARY MENDEZ

      muy bueno Susana, me gustó la trama, y la aplicación del ejercicio, se observa lo que parece ser una misma persona en dos fases distintas y el conflicto generado entre ellas, sobre todo en la normalidad de uno y lo justificación implícita del otro. Muy bueno.

  5. Avatar de Angeles Mariles
    Angeles Mariles

    El último jardín

    Después de una larga caminata por las estériles zonas del norte, Erika por fin llegaba al último jardín del continente, el único espacio de Naturaleza original mantenido por la Autoridad Androide. Antes de morir, su madre le dejó La Carta, en la que le explicaba cómo introducirse en ese jardín y gozar de las flores auténticas al menos por un momento.

    — ¡Valió la pena! — se dijo. Al tiempo, recordaba el cansancio de las horas extras en el trabajo, la sumisión a la que debió someterse por años y el sopor al ver las series que obligatoriamente debía seguir, todo por ganar el derecho a esta visita.

    Descubrió el pequeño agujero en el domo geodésico que cubría el jardín. Se detuvo ante él. Solo escuchaba el fuerte latir de su corazón, imaginaba el aroma de las flores y sus brillantes colores. Era la experiencia que podía coronar su existencia. Habría bailado allí mismo; pero se contuvo. Miró alrededor: ningún androide estaba cerca.

    Se agachó, comprimió su cuerpo lo más posible para introducirse en el orificio. Se arrastró por la orilla del jardín. Buscaba las flores.

    — ¡Alto allí! — le ordenó el androide guardia. Luego soltó una carcajada mientras palomeaba el nombre de Erika en una lista.

  6. Avatar de MARY MENDEZ
    MARY MENDEZ

    Título: “El gato no es mío”

    —Ese gato está otra vez en tu ventana —dijo la vecina, cruzada de brazos.

    Ramón sorbió su café con exageración. Era un gato, un peludo, naranja con cara de juez, que lo observaba desde el alféizar.

    —No sé de qué gato habla, señora Gladys —respondió, sin mirar hacia la ventana.

    Gladys alzó una ceja. El gato maulló. Ramón tosió.

    —Debe ser coincidencia —añadió—. Los gatos son criaturas libres. Como el viento, dijo Ramón mientras seguía degustando su café con el meñique arriba.

    Gladys señaló la caja de arena junto a la maceta pero Ramón la cubrió con el periódico.

    —Eso es… decoración zen —dijo sarcásticamente con un tono algo británico.

    El gato saltó dentro del apartamento. Se acomodó en el sillón, donde había una manta con su cara bordada. Gladys lo miró. Ramón se rascó la oreja.

    —¿Y esa manta?

    —¿Esa? — Señalando la manta con una expresión casi sorprendido — Es un Regalo de cumpleaños, de mi tía Priscila, le gustan mucho los felinos, algo según ella, conceptual.

    El gato comenzó a ronronear. Gladys se acercó al sillón, levantó una bolsita de croquetas con la etiqueta “Don Bigotes”. Ramón la arrebató.

    —Eso es… comida experimental para mí,ya sabe proteína alternativa.

    Gladys suspiró y giro los ojos, el gato se estiró, se subió al hombro de Ramón como un loro, él se quedó quieto, como si fuera parte de su atuendo.

    —¡Ramón, ese gato vive contigo.! — Exclamó algo exasperada.

    —¡Una falsedad, querida Gladys, con forma, pero sin fondo!

    Gladys se fue sin decir más, el gato se acomodó en su regazo y Ramón le ofreció leche de una taza que decía “Papá de Bigotes”.

  7. Avatar de Marina Barajas
    Marina Barajas

    Era un viernes por la noche. Amanda esperaba a Julián con la cena servida. Pasaron las horas y él llegó, medio ebrio y despeinado.

    —¿Dónde estabas? —preguntó Amanda, mordiéndose las uñas—. La cena ya está fría.

    Julián la miró y se tocó la oreja.
    —Con mis amigos. Vimos el partido y bebimos un poco.

    —¿Y quiénes estaban ahí? —insistió Amanda.

    —Pues ya sabes, los mismos de siempre —volvió a tocarse la oreja—. ¿De verdad tanta curiosidad, mujer?

    —No es curiosidad, quiero saber —dijo Amanda, mostrando un hilo de impaciencia mientras mordía más fuerte las uñas.

    —¡Ya te lo acabo de decir! —exclamó Julián, levantando un poco la voz—. Siempre queriendo más de lo que necesitas.

    Amanda dejó caer sobre la mesa un sobre abierto. Papeles de divorcio se mezclaban con algunas fotografías. Julián las observó un instante, abrió los ojos y se dio cuenta de que ella ya sabía. Se tocó la oreja y luego giró la cabeza.

    —¿Otra vez con eso? —dijo, encogiéndose de hombros—. Eso jamás va a pasar.

    Tomó su teléfono y lo lanzó contra la pared.
    —No necesito que esto me arruine la noche —dijo, y luego se fue a la habitación a dormir.

  8. Avatar de Christian
    Christian

    La mentira visible

    El cuarto huele a tabaco y humedad. Una lámpara desnuda tiembla sobre el techo.
    Arturo tiene las muñecas atadas con cinta gris.
    La puerta se abre; entra un hombre sin uniforme, camisa arremangada.

    —Nada personal, amigo —dice, dejando una carpeta sobre la mesa.
    El golpe seco del cartapacio hace saltar polvo.
    Arturo parpadea lento.
    El policía de civil se sienta. Su dedo toca el borde de la mesa: *tic, tic, tic*.

    —Migración tiene confirmado mis datos. Mañana, vuelo temprano. —Sonríe al mirar.
    Arturo intenta humedecer los labios. El policía de civil escucha la voz serena de Arturo
    —Maña vuelo temprano.
    —Eso es lo que tú dices, amigo —responde el hombre, revisando los papeles— aunque algunos se olviden de salir a tiempo.

    El foco zumba. Una gota cae desde la cañería al suelo: *ploc… ploc…*
    Arturo sigue el sonido.
    —No hice nada —dice.
    —Nadie dijo que hicieras algo. Esto es rutina.

    El policía se levanta, abre una bolsa negra. Saca un pasaporte doblado.
    —Encontramos esto en tu chaqueta. —Lo lanza sobre la mesa.
    La tapa está manchada.
    —Ese documento dice quien eres, —añade—. Sin él, no existes aquí.

    Arturo lo observa sin tocarlo.
    El *tic, tic* vuelve, más lento.
    —Mire… solo estoy de pasada. Mañana vuelo temprano.
    —Tranquilo, todo se resolverá. —Se inclina—. Nadie te retiene.

    El hombre se dirige a la puerta.
    Arturo mueve las manos; la cinta cruje.
    —Entonces suélteme.

    El policía no responde.
    El foco parpadea una vez más, larga, como si dudara.
    Desde afuera, se oye el rugido de un avión.
    *Tic.*
    Silencio.

  9. Avatar de Miss Yaguarlocro
    Miss Yaguarlocro

    El COIP por Miss Yaguarlocro
    El policía entró a la librería por el COIP. ¿Cuánto cuesta? 150 ¡Por qué tan caro! Max dijo -Eso vale, son cinco tomos profesionales. Afuera sonaban las sirenas de la policía, bulliciosa y escandalosamente ¡Tú no entiendes! Los asesinos están en la calle, escucha. Este libro es la ley para los que disparan, los que matan, los violadores, los pillos, los narcotraficantes. Debo estudiarlo para el juicio, creo que le mandarán a la silla eléctrica, mató a seis en la cárcel con una cuerda -¿Estás seguro que hay un capítulo para este caso? Claro que sí -¿Crees que con este libro bastará? -Sí, con este libro podrás entender, controlar y corregir la conducta de los malandros quizá algún día se adapten mejor al entorno social.

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